Europa, Portugal

17 octubre, 2017

Oporto, el alma del Duero

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Por Silvia Guerrero

Oporto es un laberinto de cuestas empinadas. De calles decadentes que en muchas ocasiones dan a parar a miradores donde las vistas quitan el hipo. La segunda ciudad más importante de Portugal está de moda y no es de extrañar porque atractivos no le faltan. Uno de ellos es sin duda el río Duero – Douro en portugués- que baña la ciudad ofreciéndole un encanto especial y unos atardeceres difíciles de olvidar. El Duero recorre 897 kilómetros desde su nacimiento en España hasta su desembocadura en Oporto.

¡Persigue al Duero en barco, a pie, o en bicicleta!

Oporto cuenta con seis puentes que permiten conectar la ciudad con su vecina Vila Nova de Gaia donde se encuentran las bodegas más famosas que producen el vino de Oporto. Sin duda el más conocido es el Puente Dom Luis I que con sus 385 metros y su estructura de la escuela ‘Eiffel’ se ha ganado salir en cualquier postal de Porto que se precie. Pero hay muchos más y se pueden contemplar todos haciendo un recorrido en barco, a pie o en bicicleta.

En Rabelo

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En el turístico barrio de Ribeira se ofertan multitud de paseos por el río Duero. Se denominan ‘Cruceros de los seis puentes’ y se realizan a bordo de rabelos, los barcos tradicionales que se utilizaban para transportar las cubas desde los viñedos del valle del Duero hasta las bodegas de Vila Nova de Gaia. En todas las compañías ofrecen unos precios y prestaciones similares. El paseo dura en torno a 50 minutos y tiene un precio de 15 euros. Durante el trayecto una megafonía ofrece explicaciones y apuntes históricos de la ciudad, además ofrecen una copa de vino porto incluida en el precio.

Todos los rabelos salen desde el muelle de Ribeira, punto de salida y llegada de la excursión. Los cruceros pueden hacerse durante todos los días en horario de 11 a 17.30 horas.

¿Merece la pena? Siempre es una pregunta difícil de responder porque todo es cuestión de gustos y del presupuesto que tengas para visitar la ciudad. A mí particularmente me pareció caro, más si tienes en cuenta que Oporto es una ciudad con unos precios más que asequibles. Pero, si puedes, al menos una vez deberías probarlo. No todos los días puedes navegar por el Duero 😉

En bicicleta

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El centro histórico de Porto no es nada amigo de las bicicletas por sus calles estrechas y empinadas. Pero una vez en la zona baja de la ciudad -en Ribeira – todo se vuelve mucho más sencillo. Si dispones de tiempo es muy recomendable pedalear hasta la desembocadura del Duero que se encuentra a unos seis kilómetros de la ciudad. En concreto en el municipio de Foz de Douro donde el río se funde en el Océano Atlántico. Recomendable 100%.

En mi caso alquilé una bicicleta en una tienda de vinos ubicada en Ribeira (muy cerca del puente Don Luis I) por una más que aceptable precio de 9 euros para todo el día. Atravesé el Puente Don Luis I para hacer el recorrido desde Vila Nova de Gaia. Hay un carril bici por lo que es sencillo y nada peligroso si no estás acostumbrado a utilizar este medio de transporte. El trayecto es precioso y ofrece unas panorámicas dignas de postal.

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Llegamos hasta el final del carril bici y paramos en Afurada para comer. Es un pintoresco pueblo pesquero en el que no suelen recalar turistas y encontramos sobre todo gente local. Tras llenar el estómago cruzamos al otro lado del río en un pequeño barco. El precio por persona es de 2,50 euros (julio de 2017) y nos cobraron un suplemento de 1 euro por subir la bici. El trayecto no dura más de diez minutos.

Ya en el otro lado pedaleamos y pedaleamos hasta llegar a Foz do Douro atravesando su Paseo Marítimo así como la Avenida do Brasil. Aunque hacía algo de viento y las olas alcanzaban el paseo no nos resistimos a llegar hasta el Faro da Barra para contemplar el estado salvaje del Océano Atlántico y la desembocadura del Duero. ¡Una experiencia que merece la pena!

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A pie

También puedes llegar hasta Foz do Douro a pie. Aunque el trayecto te llevará un poco más de tiempo. Otra buena opción es pasear por la ribera del Duero dando un agradable paseo y localizando uno a uno los seis puentes con los que cuenta la ciudad: S. João, María Pía, do Freixo, Infante D. Henrique, Arrábida y el más importante de todos, el Puente Luis I.

Sencillo y, sobre todo, económico ¿no?

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