Austria, Europa

22 octubre, 2017

La odisea de ir a Mauthausen. Cómo llegar y qué ver

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Mauthausen es, junto a Auschwitz, uno de los símbolos de la barbarie nazi. Miles de personas murieron en esta pequeña localidad austríaca. Pero, a diferencia de lo que ocurre en el campo de exterminio de Cracovia, ir a Mauthausen es una odisea que te costará esfuerzo y bastante dinero. Desde Cracovia hay muchas empresas que te ofrecen ir a Auschwitz y Birkenau en autobús y con guía desde 30 euros. En Viena, sólo vimos excursiones privadas que van desde los 150 euros por cabeza… si conseguías un grupo de seis personas.

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Desde que empezamos a planear el viaje me quedó claro que ir a Mauthausen iba a ser complicado, pero era el broche de oro a nuestro viaje ‘temático’ de la II Guerra Mundial (Varsovia, Cracovia, Praga y Viena) y asumimos que iríamos como fuera. Simplemente, mereció la pena. Al igual que Auschwitz, es un lugar sobrecogedor en el que se honra a las más de 150.000 personas que sufrieron y murieron allí, entre ellas más de 7.500 españoles.

¿Cómo ir a Mauthausen?

Lo primero que tienes que saber es que el campo de concentración no está en el pueblo. Se sitúa sobre una colina, tras una subida bastante fuerte, a más de cuatro kilómetros del casco urbano. Así que por motivos obvios, para ir a Mauthausen la mejor opción es el coche. Aquí puedes ver la ruta.
Si no puedes, tu plan es moverte en transporte público o no te atreves a conducir por un país extranjero, aquí comienza tu odisea:
Si viajas desde Viena, tendrás que coger un tren desde la estación central hasta Linz, para hacer el cambio desde ahí hasta la estación de Mauthausen OO. El billete puedes comprarlo directamente a Mauthausen. Hay dos trenes por la mañana: a las 8.50 y a las 10.55, aunque debes tener en cuenta que la visita a Mauthausen puede ser de más de tres horas perfectamente y que en invierno el memorial cierra a las 15.00 horas, mientras que en verano la última entrada es a las 16.45 horas. El precio del tren es de 60 euros ida y vuelta por persona y tarda dos horas.
Si vas desde Salzburgo, también tendrás que coger el tren a Linz y desde ahí cambiar al regional que va hasta Mauthausen. El trayecto es de 1.45 horas.
Truco Cooltureta: la página web de ferrocarriles de Austria no es muy intuitiva y es bastante fea. Sin embargo, la aplicación es de las mejores que he visto de Europa. Aparece toda la información de horarios, cambios de tren, incidencias en la vía y te permite escoger otra ruta fácilmente. Se llama OBB Scotty y puedes bajarla aquí en Android y aquí para iPhone
¡Ya estás en Mauthausen! Una vez que desciendas a la estación de trenes te sorprenderá descubrir la ausencia total y absoluta de carteles informativos sobre el campo de concentración. Fuera verás autobuses, que te dejan al pie de la montaña en el que está situado. El resto de camino, unos dos kilómetros cuesta arriba, es a pie.
La última opción es coger un taxi en la estación de trenes que te evite tener que subir andando. Se supone que en las afueras de la estación de trenes hay, pero nosotros no vimos ni uno. La compañía se llama Brixner, son de color rojo y podéis llamar a este teléfono +43 7238 24 39 o +43 664 46 23 699. Claro, esto si sabéis alemán. Si no, podéis escribir un mail a taxi@brixner.at y quedad con ellos. El trayecto desde la estación hasta el campo de concentración cuesta unos 15 euros. Lo mejor que podéis hacer es fijar con ellos la hora para la vuelta, calculando unas 3,5 horas para la visita. La entrada al campo de concentración es gratuita.

Para volver, debes volver a coger el tren hasta Linz y de ahí hasta tu destino.

¿Cómo lo hicimos nosotros?

En nuestro caso, nuestra intención era ir andando. Imaginamos que encontraríamos carteles para guiarnos: Error. Conseguimos llegar a la casa de Anna Pointner tras caminar desde la estación de tren. Anna fue una mujer austríaca que ayudó a los españoles del campo a sacar las fotos que hicieron de los horrores que cometían los nazis. Andamos un poco más, encontramos otro cartel y después… la nada. Llegamos a un centro comercial, donde una amable mujer de una oficina de Correos se ofreció a llamar a un taxi por nosotros, porque prácticamente nadie del pueblo que nos cruzamos hablaba inglés.

¿Qué ver?

Si quieres ir a Mauthausen, seguramente ya conocerás la historia de este lugar. Sin embargo, todo lo que hayas leído no hace justicia a las sensaciones que tienes al poner un pie en las piedras al campo. Impone, sobre todo, los memoriales de todas las naciones cuyos ciudadanos fueron encerrados aquí. Son decenas de monolitos, estatuas y flores justo antes de entrar al recinto.

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También sobrecoge la llamada escalera de la muerte, por la que tenían que subir y bajar los prisioneros con piedras de hasta 50 kilos bajo los golpes de los guardias de las SS. Como detalle negativo, encontramos a un joven en esa misma escalera haciendo ejercicio: subía corriendo una y otra vez escuchando música. ¿Alguien se imagina un equipo de fútbol jugando en las explanadas de Auschwitz? Pues eso.

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Las barracas y los espacios comunes están mejor conservados que los de Auschwitz; hasta se pueden visitar las duchas por las que tenían que pasar obligatoriamente los recién llegados y que tienen grafitis de familiares y algún ‘fanboy’ del nazismo.

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La zona más impactante es el memorial de las cámaras de cremación, donde no se pueden sacar fotografías. Miles y miles de mensajes, cartas, fotografías y recuerdos de los fallecidos llenan las paredes y te dejan con un nudo en la garganta. Al final de la visita, la cámara de los nombres recoge los datos de todos los que pasaron por el campo. Coge uno de los libros y busca apellidos españoles: García, Martínez, Fernández… y recuérdalos, porque ya sabes, quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

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Truco Cooltureta: existe una audioguía para visitar el campo de concentración, pero si te descargas la aplicación te ahorrarás 5 euros. Está en español y contiene testimonios de algunos prisioneros que trabajaron en las canteras del campo. Merece la pena para comprender la dura realidad de los presos de Mauthausen. Descárgala en Android y para iPhone.

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