Europa, Suecia

14 diciembre, 2017

Gamla Stam, en el corazón de Estocolmo

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Por Silvia Guerrero

Habíamos aterrizado el día anterior a Estocolmo pero como llegamos por la tarde sólo nos dio tiempo a dar un paseo por los alrededores de nuestro hostel y a visitar el patio del Ayuntamiento. Hoy madrugábamos para emprender la visita a las atracciones más importantes del centro histórico.

Pero antes vamos a situarnos. Estocolmo se alza sobre 14 islas, por lo que más del 30% de la ciudad es agua. Esto le confiere un encanto especial, porque hay que sumarle que otro 30% lo componen zonas verdes. Un auténtico paraíso para los amantes de las urbes naturales. De esas 14 islas destacan cinco, ya que ahí se concentran los principales barrios con atracciones turísticas: Gamla Stam, Djurgården, Södermalm. Como contábamos con dos días en la ciudad decidimos centrarnos en los dos primeros; la ciudad vieja y la isla de Djurgården, que guarda dos visitas muy especiales. Si te gustó la saga Millenium tienes una visita obligada en Södermal, donde trascurre la ruta que recorre los puntos que aparecen en la trilogía del sueco Stieg Larsson. A nosotras nos quedó pendiente. Tenemos que volver :)

Gamla Stam

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La ciudad vieja de Estocolmo es uno de los núcleos urbanos medievales mejor conservados de Europa. Su construcción se remonta al siglo XIII y, afortunadamente, el paso de los años no ha borrado el encanto de sus callejuelas estrechas y empedradas que se mezclan con casas señoriales y plazas con encantadoras casas de colores. Suena a tópico pero lo mejor que uno puede hacer en el casco antiguo es perderse por las calles.

Nuestro primer punto nos llevó a contemplar el exterior del edificio Rosenbad (Baño de Rosa), actual sede de la oficina del Primer Ministro sueco. Desde allí emprendimos el camino a los puntos más destacados.

Palacio Real

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Sigue siendo la residencia oficial de los reyes suecos, aunque realmente no viven ahí, sino que desde el siglo XIX utilizan como residencia habitual el palacio de Drottninghol, más alejado de la ciudad. Como suele ser habitual en el resto de Europa, el Palacio Real se utiliza para funciones burocráticas y para la celebración de actos oficiales. Además actualmente es museo y se puede visitar. (Precio: Adultos: 180 SEK – 18,4 euros / Niños 80 SEK – 8,2 euros).

El origen del edificio se remonta al siglo XVIII. Es uno de los palacios reales más grandes del Viejo Continente, con 600 habitaciones. Nosotras no entramos pero estamos seguras de que merece la pena. Se pueden visitar parte de las estancias privadas de la antigua residencia de la familia real así como salones dedicados a eventos.

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Sí accedimos al patio que da entrada al Palacio para contemplar el cambio de la guardia.

Parlamento sueco (Riksdagshuset)

Nos fuimos con pena de no poder realizar la visita guiada al Parlamento sueco. Es verdad que no entraba en nuestros planes iniciales, pero una vez estando en las inmediaciones comprobamos que al ser fin de semana -era domingo- podíamos acceder con una visita guiada gratuita que puede hacerse en sueco o inglés. Hicimos cola durante unos diez minutos. Comenzó a entrar gente y justo cuando llegó nuestro turno el responsable de seguridad nos comunicó que la visita estaba completa. Creo recordar que no podían entrar más de 30 personas. Una lástima porque me hubiera encantado visitarlo como ya he hecho en Budapest o Berlín. El Parlamento sueco se inauguró en 1905.

Calle Drottninggatan

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La calle de la Reina es la vía comercial más importante de la ciudad. Es una larga y ancha calle peatonal que nace prácticamente al lado del Parlamento y cruza todo el centro de la ciudad. Se pueden encontrar tiendas de ropa, electrónica y calzado.

Catedral de San Nicolás (Storkyrkan)

En el corazón de la Ciudad Vieja se erige la Catedral, que si bien fue edificada bajo el estilo gótico, acabó luciendo un estilo barroco debido a una remodelación en el año 1740. Su fachada es sencilla, con una sola torre, pero su interior guarda un halo especial que a mí me encantó. Destaca una escultura de madera de San Jorge y el dragón del siglo XV.

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Desde 1527 el templo funcionó como iglesia luterana, pero en 1942 se convirtió en catedral por ser la sede de la diócesis local. Entrar cuesta 60 SEK (6 euros) que, en mi caso, merecieron la pena.

A un minuto a pie de la Catedral nos encontramos con el que quizás sea el lugar más fotografiado de Estocolmo. Stortorget o la Gran Plaza que, pese a su nombre, es más bien pequeña pero bellísima. Alrededor de esta plaza se expandió la ciudad y en la actualidad es el punto de encuentro de locales y visitantes para tomar algo en algunas de sus muchas cafeterías o locales con encanto.

La plaza está rodeada por edificios antiguos y viviendas particulares. Imposible resistirse a retratar el conjunto de casas que componen la plaza y que es lo más fotografiado de la ciudad. Destaca la casa roja, llamada ‘Casa de Schantz’, sobre la que cuenta la leyenda que los 82 bloques blancos que lucen en su fachada simbolizan el número de personas que fueron decapitadas durante el ‘Baño de Sangre’ que tuvo lugar en Estocolmo en 1520.

Aquí también se encuentra el Museo Nobel dedicado al inventor sueco. Está situado en el Edificio de la Bolsa, propiedad de la Academia Sueca. En el museo se hace un repaso a todos los ganadores del Nobel desde 1901 hasta la actualidad, sus trabajos, sus historias y curiosidades. (Entrada 70 SEK – 7 euros / Reducida 50 SEK – 5 euros).

Marten Trotzigs Gränd

A 300 metros de la Gran Plaza nos topamos con el callejón más estrecho y empinado de Estocolmo. Sus 39 escalones y su anchura, que no supera los 90 centímetros, han hecho que la calle Marten Trotzigs Gränd se convierta en famosa y turística. Puedes tocar las dos paredes que la rodean extendiendo tus brazos. ¿De dónde viene el nombre? De un adinerado comerciante alemán que compró varios edificios en el Gamla Stan.

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Nuestro paseo por el Gamla Stan acabó en la isla Riddarholmen o ‘Isla de los Caballeros’, donde paseamos y subimos hasta una pequeña colina para contemplar la ciudad desde un plano más elevado. Aquí la lluvia hizo acto de presencia y no tardamos en desenfundar nuestros chubasqueros.

En esta isla también se sitúa la iglesia donde se encuentran los sepulcros de los reyes suecos.

Para finalizar la jornada, y ya de vuelta al hotel, decidimos pasar de nuevo por los exteriores del Ayuntamiento para contemplar las vistas que tanto nos habían sorprendido el día anterior.

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